Cuando tú llegues a comprender, aceptar y realizar
esta verdad, será el nacimiento de Cristo para ti. Es lo que está
profetizando para esta era. Es el Mesías. No es que Jesús vuelve a nacer
ahora. Es que cada uno va a encontrar el Cristo en su conciencia y en su
corazón, tal como le ocurrió a Jesús. Por eso lo llamaron "Jesucristo".
* *
*
CAPITULO IV
EL DECRETO
Cada palabra que se pronuncia es un decreto que se manifiesta en lo
exterior. La palabra es el pensamiento hablado.
Jesús dijo dos cosas que no han sido tomadas en serio. Una: “Por tus
palabras serás condenado y por tus palabras serás justiciado”. Esto no
significa que los demás nos juzgarán por lo que decimos, aunque esto
también es verdad; como habrás visto ya, el Maestro enseñaba Metafísica,
solo que la raza no estaba aún suficientemente madura para entenderla.
En varias ocasiones lo advirtió diciendo que tenía aún muchas otras
cosas que decir, pero que no podían ser comprendidas. En otras ocasiones
dijo que aquel que tuviera oídos para oír, que escuchara. La segunda
referencia que hizo al poder de la palabra fue: “No es lo que entra por
su boca lo que contamina al hombre, sino lo que por su boca sale; porque
lo que de la boca sale, del corazón procede”. Mas claramente no se puede
expresar.
***
Te propongo que pongas atención a todo lo que tú
decretas en un sólo día. Voy a recordártelo: "Los negocios están mal";
"Las cosas andan muy mal"; "La juventud está perdida"; "El tráfico está
imposible"; "No dejes eso ahí que te lo van a robar"; "Tengo miedo de ir
a, o pasar por ..."; "Que te vas a caer"; Cuidado que te matarás"; "Vas
a romper eso"; "Tengo muy mala suerte"; " No puedo comer -o beber- eso,
me va a hacer daño"; ""Qué mala memoria tengo"; "mi dolor de cabeza";
"mi reumatismo"; "tengo mala digestión"; "¡ese es un bandido!"; "ésa es
una desgraciada";... y un largo etcétera. No te sorprendas ni te quejes
si al expresarlo lo ves ocurrir. Lo has decretado. Has dado una orden
que tiene que ser cumplida. Ahora recuerda y no olvides jamás: cada
palabra que pronuncias es un decreto positivo o negativo. Si es positivo
se te manifiesta en bien. Si es negativo se te manifiesta en mal; si es
contra el prójimo es lo mismo que si lo estuvieras decretando contra ti.
SE TE DEVUELVE. Si es bondadoso y comprensivo hacia el prójimo,
recibirás bondad y comprensión de los demás hacia ti. Y cuando te suceda
algo molesto, negativo, desagradable, no digas: "¡Pero si yo no estaba
pensando ni temiendo que me fuera a suceder esto!". Ten la sinceridad y
la humildad de tratar de recordar en cuáles términos te has expresado en
algún momento contra los demás. En que momento saltó de tu corazón un
concepto viejísimo, arraigado allá que tal vez no es sino una costumbre
social como la generalidad de esas citadas más arriba y que tú realmente
no tienes deseos de seguir usando.
*****
Como el sentimiento que acompaña a un pensamiento es
lo que graba más firmemente en el subconsciente, el Maestro Jesús, que
jamás empleó palabras superfluas, lo expreso muy bien al decir: "Lo que
de la boca sale, del corazón procede", y esto nos da la clave
inequívoca. El primer sentimiento que nos enseñan es el temor. Nos lo
enseñan nuestros padres, y luego nuestros maestros de religión. Al
sentir un temor se nos acelera el corazón. Solemos decir: "Por poco se
me sale el corazón por la boca" para demostrar el grado de temor que
sentimos en un momento dado. El temor es lo que está por detrás de todas
las frases negativas que he citado antes.
San Pablo dijo: "Somos transformados por la
renovación de nuestras mentes". Cada vez que te encuentres diciendo una
frase negativa, sabrás qué clase de concepto errado tienes arraigado en
el subconsciente, sabrás qué clase de sentimiento obedece: temor o
desamor; atájalo, bórralo negándolo por mentiroso y afirma la Verdad, si
no quieres continuar manifestándolo en tu exterior. Al poco tiempo de
esta práctica notarás que tu hablar es otro; que tu modo de pensar es
otro. Tú y tu vida se estarán transformando por la renovación de tu
mente.
**
Cuando estés reunido con otras personas te darás
cuenta de la clase de conceptos que poseen y los constatarás en todo lo
que les ocurra. Siempre que escuches conversaciones negativas no afirmes
nada de lo que expresen. Piensa: "no lo acepto ni para mi ni para nadie"
No tienes que decírselo a esas personas. Es mejor no divulgar la Verdad
que estás aprendiendo, no porque haya que ocultarlo, sino porque hay una
máxima ocultista que dice: "Cuando el discípulo está preparado aparece
el maestro". Por ley de atracción, todo el que está preparado para subir
de grado es automáticamente acercado al que lo pueda adelantar, de
manera que no trates de hacer labor de catequista. No obligues a nadie a
recibir lecciones sobre la Verdad porque te puedes encontrar que
aquellos que tú creías más dispuestos, son los que menos simpatizan con
ella. A esto se refería Jesús cuando dijo: "No deis lo santo a los
perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que los
pisoteen, y se vuelvan y os despedacen".
****
CAPITULO V
¿LA FE MUEVE MONTAÑAS? ¿POR QUÉ Y CÓMO?
Todo el mundo conoce el dicho y lo repite a menudo.
Lo repite como un loro, pues no sabe en realidad lo que significa, ni
por qué ni cómo es eso, que la fe mueve montañas.
Pocos saben que el temor también mueve montañas. El
temor y la fe son una misma fuerza. El temor es negativo y la fe es
positiva. El temor es fe en el mal. En otras palabras, la convicción de
que va a ocurrir lo malo. La fe es la convicción de que lo que va a
ocurrir es bueno, o que va a terminar bien. El temor y la fe son las dos
caras de una misma medalla.
Fíjate bien. Tú jamás temes que te vaya a suceder
algo bueno. Ni tampoco dices jamás "tienes fe en que te va a ocurrir
algo malo". La fe siempre se asocia a algo que deseamos, y no creo que
desees el mal para ti; a éste le temes, ¿no es así?.
Todo lo que tu temes lo atraes y te ocurre. Ahora
que, cuando te ocurre, generalmente dices con aire triunfante: "¡Ajá, yo
lo sabía! Lo presentí", y sales corriendo a contarlo y repetirlo como
para lucir tus dotes de clarividente. Y lo que en realidad ha sucedido
es que lo pensaste con temor. ¿Lo presentiste? Claro. Lo presentiste. Tú
mismo lo estás diciendo. Ya sabes que todo lo que se piensa sintiendo al
mismo tiempo una emoción, es lo que se manifiesta o se atrae. Tú
lo anticipaste y lo esperaste. Anticipar y esperar es fe.
****
Ahora fíjate... que todo lo que tú esperas con fe
te viene, te sucede. Entonces, si sabes que esto es así, ¿qué te
impide usar la fe para todo lo que tú desees?: amor, dinero, salud... Es
una ley natural, una ordenanza divina. El Cristo lo enseñó con las
siguientes palabras, que tu conoces: "Todo lo que pidiereis en oración,
creyendo, lo recibiréis". No lo ha inventado nadie. Está en el
capítulo 21, versículo 22 de San Mateo. Y San Marcos lo expresa más
claro aún: "Todo lo que pidiereis orando, creed que lo
recibiréis y os vendrá". San Pablo lo dice en palabras que no tienen
otra interpretación: "La fe es la certeza de lo que se espera, la
convicción de lo que se ve". Más arriba dije que la fe es la convicción
del bien.
Ahora te diré que la convicción viene por el entendimiento, por el
conocimiento. Supongamos que tú vives en la provincia y que jamás has
ido a la capital. Quieres ir a la capital, y tomas el tren, el auto o el
avión. Sabes donde queda la capital y como ir a ella. Un día te diriges
a la capital y utilizas la forma de conducción que mejor te convenga,
pero por el camino no vas temiendo desviarte hacia la Luna, ¿no? Si
fueras un indio salvaje podrías estar temblando de pavor por desconocer
totalmente lo que te está pasando. Pero siendo una persona civilizada,
vas tranquila, sabiendo que a tal o cual hora llegarás a la capital ¿Qué
es lo que te da esta fe? El conocimiento.
La ignorancia de los Principios de la Creación es lo
que hace que el mundo tema el mal, no sepa emplear la fe, ni siquiera lo
que ella es.
<La fe es la convicción, seguridad; pero éstas tienen
que estar basadas en el conocimiento de algo. Conoces que existe la
capital y vas hacia ella. Por eso sabes que no irás a parar a la Luna.
Ahora sabes que cuando deseas algo, si temes no lo
obtendrás. Si lo niegas antes de recibirlo, como en el ejemplo dado ya
de la oración que dirige a Dios la generalidad de los humanos: "Dios
mío, concédeme tal cosa, aunque sé que no me lo darás porque vas a
pensar que no me conviene"; no lo obtendrás porque de antemano lo
negaste. ¡Has confesado que no lo esperas!.
Déjame darte la fórmula metafísica para obtener
cualquier cosa que tú desees. Es una fórmula para emplearla en todo.
Compruébala por ti mismo. No lo creas ciegamente.
"Yo deseo tal cosa. En armonía con todo el mundo y de
acuerdo con la voluntad divina. Bajo la Gracia y de manera perfecta.
Gracias, Padre que ya me oíste".
Ahora no dudes por un solo instante. Has empleado la
fórmula mágica. Has cumplido con toda la ley y no tardarás en ver tu
deseo manifestado. Ten paciencia. Mientras más tranquilo esperes, más
pronto verás el resultado. La impaciencia, la tensión y el ponerse a
empujar mentalmente destruyen el tratamiento (la fórmula es lo que en
metafísica se llama "un tratamiento").
***
Para que veas lo que has hecho al repetir la fórmula,
te voy a explicar el proceso detalladamente. Al tú decir: "En armonía
con todo el mundo" has eliminado todo peligro de que tu conveniencia
perjudique a otro, como tampoco se te hace posible desear un mal para
otro. Al decir : "De acuerdo con la Voluntad Divina"; si lo que tú
deseas es menos que perfecto para tí, verás suceder algo mucho mejor de
lo que tú esperabas. En este caso significa que lo que estabas deseando
no lo ibas a encontrar suficiente, o no te iba a resultar tan bueno como
tú pensabas. La Voluntad de Dios es perfecta.
Al tú decir: "Bajo la Gracia y de manera perfecta",
encierras un secreto maravilloso. Pero déjame darte un ejemplo de lo que
ocurre cuando no se sabe pedir bajo la Gracia y Perfección. Una señora
necesitaba urgentemente una suma de dinero, y la pidió asimismo: para el
15 del mes. Tenía absoluta fe de que la recibiría, pero su egoísmo e
indiferencia no le inspiró pedirla con alguna consideración para nadie
más. Al día siguiente un automóvil atropelló a su hija, el día 15 del
mes recibió la suma exacta que ella había pedido. Se la pagó la Compañía
de Seguros por el accidente de su hija. Ella trabajó contra la ley y
contra ella misma.
Pedir "Bajo la Gracia y de manera perfecta" es
trabajar con la ley espiritual. La Ley de Dios que se manifiesta siempre
en el plano espiritual. Allí (en el plano espiritual) todo es perfecto,
sin obstáculos, sin inconvenientes, sin tropiezos ni daños para alguno,
sin luchas ni esfuerzos, "suavecito", todo con gran amor, y ésa es
nuestra Verdad. Esa es la Verdad que al ser reconocida nos hace libres.
"Gracias Padre, que ya me oíste" es la expresión más
alta de fe que podamos abrigar. Jesús la enseñó y la aplicaba en todo,
desde antes de partir el pan con que alimentó a cinco mil, hasta para
decir cómo transformar el vino en su sangre. Dando gracias al Padre
antes de ver la manifestación.
Como vas viendo, todo lo que enseñó Jesús fue
metafísico.
Todo lo que tú desees, todo lo que vayas necesitando
lo puedes manifestar. El Padre todo lo ha previsto ya, todo lo ha dado
ya, pero hay que irlo pidiendo a medida que se sienta la necesidad. Sólo
tienes que recordar que no puedes pedir mal para otro, porque se te
devuelve a ti, y todo lo que pidas para ti debes pedirlo también para
toda la humanidad, ya que todos somos hijos del mismo Padre.
Por ejemplo, pide grande. El Padre es muy rico y no
le gusta la mezquindad. No digas: "Ay, Padre, dame una casita. Sólo te
pido una casita, aunque sea pequeñita", cuando la realidad es que tú
necesitas una casa muy grande porque tu familia es numerosa. No
recibirás sino lo que pides. Pide así: "Padre, dame a mí y a toda la
humanidad, todas las maravillas de tu Reino"; y ahora haz tu lista.
Para ir fortificando la fe, haz una lista de cosas
que deseas o que necesitas. Enumera los objetos o las cosas. Al lado de
esta lista haz otra enumerando cosas que deseas ver desaparecer, o bien
en ti mismo o en lo exterior. En el mismo papel escribe la fórmula que
ya te di anteriormente. Ahora lee tu papel todas la s noches. No debes
sentir la menor duda. Da las gracias de nuevo cuantas veces pienses en
lo que has escrito. A medida que veas que se van realizando las cosas
enumeradas, táchalas. Y al final, cunado las veas realizadas todas, no
vayas a ser tan mal agradecido de pensar: "Tal vez se me iban a dar de
todas maneras", porque es mentira. Se te dieron porque las pediste
correctamente. Lo exterior se acomodó para dejártelas pasar.
****
Como ya estás muy habituado a sentir temor por una
variedad de razones, cada vez que te encuentres atacado por un temor,
repite la fórmula siguiente, que te irá borrando el reflejo que tienes
grabado en el subconsciente: "Yo no tengo miedo. No quiero el temor.
Dios es amor y en toda la Creación no hay nada a qué temer. Yo tengo fe.
Quiero sentir fe".
Un gran maestro decía: "Lo único que se debe temer es
al temor". La fórmula la debes repetir aún cuando estés temblando de
terror. En ese momento, con mayor razón. Solamente el deseo de no temer,
y el deseo de tener fe bastan para cancelar todos los efectos del temor,
y para situarlos en el polo positivo de la fe.
****
Supongo que tu ya conoces el principio psicológico
según el cual cuando se borra una costumbre hay que sustituirla por
otra. Cada vez que se niega o se rechaza una idea cristalizada en el
subconsciente, se borra ésta un poquito. El pequeño vacío que por ello
se hace hay que llenarlo inmediatamente con una idea contraria. Si no,
el vacío atraerá ideas de la misma clase y que siempre están suspendidas
en la atmósfera, pensadas por otros. Poco a poco irás viendo que tus
temores desaparecen, si es que tienes la voluntad de ser constante,
repitiendo la fórmula en todas las circunstancias que se vayan
presentando.
Poco a poco irás viendo que únicamente te sucederán
las cosas como tú las deseas. "Por sus frutos los conoceréis". Dijo
Jesús.
*****
Este gran instrumento -el "poder del decreto"- se
presenta a nuestra atención en aquella extraordinaria historia de la
creación que encontramos en los dos primeros capítulos del Génesis en la
Biblia. Yo sugiero que tomes tiempo ahora para leer este maravilloso
relato. Mientras lees te darás cuenta de que el hombre (esto quiere
decir tú y yo) no fue creado para ser la pieza de juego de las
circunstancias, la víctima de las condiciones o un títere movido de un
lado para otro por poderes fuera de su dominio. En lugar de esto
encontramos que el hombre ocupa el pináculo de la Creación; que, lejos
de ser lo más insignificante del Universo, es, por la misma naturaleza
de los poderes que le ha dado el Creador, la suprema autoridad designada
por Dios para regir la Tierra y toda cosa creada. El hombre está dotado
de los poderes mismos del Creador porque es "hecho a su imagen y según
su semejanza". El hombre es el instrumento por medio del cual la
sabiduría, el amor, la vida y el poder del Creador Espíritu se expresa
en plenitud.
*******
Dios situó al hombre en un Universo que responde y
obedece (incluyendo su cuerpo, sus asuntos, su ambiente), que no tiene
otra alternativa que llevar a efecto los edictos o decretos de su
suprema autoridad.
El poder de decretar es absoluto en el hombre; el
dominio que Dios le dio, irrevocable; y aunque la naturaleza básica del
Universo es buena en la evaluación del Creador, puede aparecer ante el
hombre solamente como él decrete (ordene) que aparezca. Vemos que
mientas el hombre fue obediente a su Creador, mantuvo su poder de pensar
y hacer decretos a tono con el Espíritu del Bien que es la estructura de
la Creación, vivió en un Universo de bien, un "Jardín del Edén". Pero
cuando el hombre cayó al comer del árbol del conocimiento del bien y del
mal, y eligió basar su pensamiento y usar sus poderes en el bien y en el
mal -lo que como agente libre podía hacer-, inmediatamente encontró
sudor y cardos mezclados con su pan de cada día. Desde la "caída" del
hombre se ha atareado declarando su mundo bueno o malo y sus
experiencias han sido de acuerdo con sus decretos. Esto demuestra
evidentemente cómo responde el universo y cuán completos y de largo
alcance son el dominio y la autoridad del hombre.
* *
*
CAPITULO VI
EL AMOR
Solo te falta este capítulo para terminar de conocer
el primer principio de la Creación. El Principio de Mentalismo cuyo lema
es: "Todo es Mente".
Jesús dijo: "Sois dioses" (Evangelio según San Juan,
cap. 10-34). Así como la Creación, toda ella, fue un pensamiento
manifestado, así el hombre, que es un dios en potencia, crea con el
pensamiento todo lo que él ve manifestado a igualdad y semejanza de su
Creador. Esto ya lo aprendiste. También has aprendido la mecánica de
esta creación mental; el carácter (positivo-negativo) de lo creado; la
fuerza (fe o temor) que determina el carácter; la manera de cambiar el
aspecto exterior de lo que hayas creado negando y afirmando; el poder de
la palabra; qué es el pensamiento hablado y que por lo tanto confirma
las órdenes que has dado con tus pensamientos; y finalmente la fórmula
infalible para crear, manifestar y obtener lo mejor, lo más alto, lo
perfecto: "Conociendo la Verdad", en acatamiento a la ordenanza del
maestro Jesús. Sabes que esta Verdad es que fuimos creados perfectos por
un Creador perfecto, con la esencia perfecta de Él mismo, con libre
albedrío para crear de manera positiva o negativa; por lo tanto, el
"mal" no es una creación de Dios. No tiene ningún poder frente a la
Verdad, que desaparece al sustituir el pensamiento, y la palabra
positiva. Jesús dijo: "No resistáis al mal" (San Mateo, 5-39). O sea,
que domináramos el mal con el bien. La Verdad única es el bien.
*****
De ahora en adelante no podrás jamás volver a culpar
a nadie de lo que te ocurra. Tendrás que mirarte frente a frente y
preguntarte: "¿Cómo fue mi clima mental en esta circunstancia? ¿Fue
positivo o negativo? ¿He sentido fe o temor? ¿Qué especie de decretos he
lanzado con mis palabras?". "Por sus frutos les conoceréis". Tendrás que
sincerarte y contestar la verdad. ¿Te complace lo que estás viendo o te
desagrada?. Tú dirás.
*******
Ahora, en metafísica decimos que Dios tiene siete
aspectos: Amor, Verdad, Vida, Inteligencia, Alma, Espíritu y Principio.
Como ves, todos estos aspectos son estados invisibles, mentales. No los
podemos ver ni tocar. Sentimos y apreciamos sus efectos. Existen,
actúan, son reales, son cosas y ninguno se puede negar.
Amor se le llama al carácter de Dios, el primer
aspecto de Dios, la fuerza más potente de todas las fuerzas y la más
sensible. Pocas personas saben lo que es realmente el amor. La mayoría
cree que es aquello que se siente hacia los padres, los hijos, los
esposos, los enamorados, etc. Afecto, cariño, atracción, antipatía y
odio son todos diferentes grados de una misma cosa: sensación. El amor
es muy complejo y no se puede definir con una sola palabra, pero ya que
en nuestro planeta se entiende por amor la sensación, y aunque esta no
es sino, como quien dice, el bordecito exterior del amor, tratemos de
acercar la sensación lo más que se pueda, para comenzar a comprenderlo.
El punto central en la escala que va desde el odio hasta el sentimiento
que aquí llamamos "amor" es la tolerancia, la buena voluntad.
Parece una contradicción, pero cuando se "ama" mucho,
mucho o demasiado, faltan tolerancia y buena voluntad. Cuando se odia,
faltan la tolerancia y la buena voluntad. O sea, que tanto el excesivo
amor como el excesivo desamor son la negación de la tolerancia y la
buena voluntad. Jesús dijo: "Paz a los hombre de buena voluntad", lo
cual implica que lo que pase de allí no trae paz. La paz está en el
centro, el perfecto equilibrio, ni más, ni menos, en todo. Todos los
excesos, aún de bien (exceso de dinero, de amor, de caridad, de oración,
de sacrificio) desequilibran el peso de la balanza; llevan más hacia uno
de los lados, y quitan la paz. Cuando en el Génesis dice: "De todos los
frutos del paraíso podéis comer, salvo del fruto del árbol de la ciencia
del bien y del mal" se refiere a eso precisamente. El tronco del árbol
simboliza el centro, el equilibrio. Las ramas parten de ese centro,
desprendiéndose hacia todos lados produciendo "frutos". Algunos se
manifiestan buenos, otros malos. Simbolizan los extremos. Verás, pues,
que "el fruto prohibido" que tanta tribulación ha causado en el mundo no
es otra cosa que los extremos. Con respecto al exceso en todos los
extremos, pues Dios, que todo lo creó, declaró toda su obra "buena"
(léelo en el Génesis) y solo menciona la palabra "mal" con respecto al
exceso.
Un paréntesis para recomendarte que leas y medites el
capítulo de Eclesiastés que comienza: "Todo tiene su tiempo..."
(La Biblia).
Volvamos al Amor. Aquellas madres que dicen amar
tanto a sus hijos que no les permiten separarse del nido, ni casarse, ni
actuar independientemente de ellas cuando ya son hombres y mujeres
mayores de edad, no aman. Son egoístas y lo que sienten es deseo de
posesión. Aquellas novias y esposas que sufren tortura de celos,
igualmente. Estos tipos de "amor" no son otra cosa que "exceso de
sentimiento". Sobrepasan la medida y por lo tanto se van muy lejos de la
tolerancia y la buena voluntad.
***
Por lo general, el "exceso de sentimiento" prueba que
hay falta de desarrollo de la inteligencia. Esto sin duda causará
indignación en aquellas personas que se llenan la boca diciéndose
"muy sentimentales". A nadie le agrada que otro le descubra su falta de
inteligencia, pero pueden comprobarlo. El desbordamiento de emotividad,
como todo exceso, es "malo". Es prueba de que falta lo que le haga
contrapeso. Mucho calor, por ejemplo, se equilibra con igual cantidad de
frío, para llevarlo a ser soportable. La inteligencia es fría. La
emoción es cálida. Una gran capacidad emotiva es una cualidad magnifica
y muy deseable, siempre que esté equilibrada con igual capacidad
intelectual. Esto es lo que producen los grandes artistas, aunque a
través del arte vuelcan toda su potencia emotiva. En cambio, la persona
exageradamente emotiva y con poco desarrollo intelectual vierte toda su
pasión en los seres humanos que la rodean, pretende atarlos y que
cumplan su antojo.
****
El remedio para la excesiva emotividad es pensar y
reflexionar mucho, sobre todo ponerse a meditar durante un rato, y
diariamente, en la inteligencia. Comenzar por preguntarse qué cosa es la
inteligencia en el Universo: las plantas, los animales, etc., y
terminando por afirmar: "Yo Soy inteligente, con la Inteligencia de Dios
mismo, ya que soy creado de la esencia misma del Creador; por la
Inteligencia, con la Inteligencia y de la Inteligencia de Dios". A los
pocos días de repetir este tratamiento se notará ya un cambio en la
elasticidad y la penetración mental; y con solo una semana del ejercicio
se aprecia la transformación en la forma de amar a los demás, una
serenidad y una generosidad peculiar que uno nunca se hubiera creído
capaz de expresar. Al mismo tiempo se nota un cambio total en los demás
hacia uno mismo. Esto se debe a que somos "individuos", en otras
palabras, indivisibles; y lo que afecta a uno afecta a todos. El escalón
que subas tú ayuda a toda la raza.
*****
Ahora pasaremos a tratar el enemigo número uno de
toda la humanidad: el resentimiento y el rencor, por no decir el odio.
Casi no hay seres humanos que estén exentos, sin saber que esto amarga
la vida entera, influencia en mal toda manifestación y es causa de todas
las decepciones que sufrimos, aún cuando se aprenda a "negar y afirmar",
a "conocer la Verdad", a vigilar y corregir los pensamientos y las
palabras. Un solo resentimiento, un rencor grabado en el subconsciente y
en el alma actúan como una fuentecita de hiel emanando su gota de
amargura, tiñéndolo todo y contrariando sorpresivamente nuestros mayores
anhelos. ¡Nada, ni la demostración más perfecta puede perdurar mientras
exista aquel foco infeccioso que malogra nuestro propio ser!. La Biblia,
las iglesias, las religiones se cansan de abogar por el perdón y el amor
hacia los enemigos; y todo es en vano mientras no enseñen la forma
práctica de imponernos el perdón hacia los que nos hieren. Mucho se
escucha decir: "Yo perdono, pero no puedo olvidar". Mentira. Mientras
uno recuerde un daño, no lo ha perdonado.
***
Vamos a dar la fórmula infalible para perdonar y
olvidar al mismo tiempo, para nuestra propia conveniencia, ya que esto
nos establece en el punto central del equilibrio, el de la tolerancia y
la buena voluntad y siendo este esfuerzo AMOR, San Juan, el apóstol del
amor, dice: "El amor es el cumplimiento de la ley". Cumplir con la ley
del amor es cumplir con todas las leyes. Es estar con Dios, en Dios, es
ser dichosos, satisfechos y completos en todas nuestras manifestaciones.
Mi maestro decía: El hombre que ama bien es el hombre más maravilloso
del mundo.
Y aquí la receta para bien amar: Cada vez que sientas
algo desagradable hacia otros; o bien que te encuentres resentido por
algo que te hayan hecho; o que reconozcas un franco rencor o un deseo de
venganza, ponte deliberadamente a recordar (no es tratar de olvidar lo
de ahora) todo lo bueno que conoces de aquella otra persona. Trata de
revivir los ratos agradables que gozaste en su compañía, en tiempos
pasados, anteriormente al momento que te hirió. Insiste en rememorar lo
bueno, sus buenas cualidades, la forma en que pensabas de ella. Si
logras reírte de algún chiste que dijo o de algo cómico que gozasteis
juntos, el milagro se ha hecho. Si no basta con un solo tratamiento,
repítelo tantas veces como sea necesario para borrar el rencor o
resentimiento. Te conviene hacerlo, "hasta setenta veces siete".
***
Esto es el cumplimiento de la ley dada por Jesús: "No
resistáis al mal". Esto es volver la otra mejilla. Es amar a los
enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer bien a los que nos
aborrecen y orar por los que nos ultrajan y persiguen, todo sin
exponernos a que nos pisoteen. Si lo haces con sinceridad te vas a dar
cuenta de algo muy extraño, y es que te sentirás liberado, primeramente,
y luego, que una montaña de pequeños inconvenientes que te ocurrían y no
sabías a qué atribuir desaparecen como por encanto, y tu vida marcha
sobre ruedas. Además de que te verás amado por todo el mundo, aun por
aquellas que antes no te quisieron bien.
* *
* * *
NEGACIONES Y AFIRMACIONES
Frente a una enfermedad propia o ajena:
Niego
la apariencia de toda afección física. No la acepto ni para mi ni para
nadie. La única verdad radica en el espíritu y todo lo inferior se
amolda a mi palabra, al yo reconocer la Verdad.
En nombre de Jesucristo que nos autorizó, decreto que
yo y todos somos Vida. La Vida es salud, fuerza y alegría. Gracias,
Padre, que me has oído.
Frente a toda tristeza (propia o ajena):
Niego la propia existencia de la tristeza (pena o depresión); Dios
no la autoriza. Borro en mi toda tendencia a la negatividad. No la
necesito. No la acepto. Dios es dicha, gozo, alegría. Yo soy dicha,
gozo, alegría. Gracias, Padre, por... (comienza a enumerar todo lo que
tengas, hasta lo más insignificante).
Frente a cualquier fallo, escasez (de dinero,
de inteligencia, etc.): Niego toda apariencia de escasez. No es
la Verdad, no lo puedo aceptar, no la quiero. La abundancia de todo es
la Verdad. Mi mundo contiene todo. Ya está todo previsto, todo dado por
un Padre todo amor, sabiduría; solo tengo que reclamar mi bien. Señálame
el camino, Padre, habla, que tu hijo te escucha. Gracias, Padre.
Frente a toda inarmonía: Niego la
inarmonía. No acepto esta apariencia de conflicto. Dios es armonía
perfecta. En el espíritu no hay choque, ni contrariedad, ni lucha, ni
cosa alguna que se oponga al cumplimiento de la perfecta armonía.
Gracias, Padre, bendigo tu armonía en esta circunstancia.
Frente a la paz mundial y frente a toda
apariencia contraria: Gracias, Padre, que eres Paz. Gracias,
Padre, que nada de lo que está contrariando este hecho tiene
consistencia alguna, que todo es creación de los que te ignoran.
Perdónalos, que no saben lo que hacen. Hágase tu voluntad, aquí en la
Tierra como en Ti. Gracias, Padre.
***
Todo lo anterior te lo doy para que aprendas a
formular tú mismo tus oraciones. Como todo el día estamos pensando y
decretando, todo el día estamos orando, en forma negativa o en forma
positiva, y creando nuestras propias condiciones, estados y sucesos.
Lo importante es mantenerse en el ánimo que expresa
la oración. Si después de afirmar te dejas regresar al polo negativo,
destruyes el efecto de la oración. Cuida tus pensamientos, tus palabras.
No te dejes arrastrar por lo que expresen otros. Recuerda que ellos
ignoran lo que tú ya vas conociendo.
Lo que piensas y pidas para ti,
piénsalo también para los demás. Todos somos uno en espíritu y esa es la
forma más efectiva de "dar". Mejor que pan y limosna, ya que el pan y la
limosna duran sólo unos instantes, mientras que la Verdad se queda con
el otro para siempre. Tarde o temprano tu don espiritual le entrará en
la mente consciente y habrás hecho labor de salvación en un hermano/a.
El Principio del Ritmo, que es la ley del péndulo (el boomerang), te
devuelve el bien que haces (al igual que el mal). Se ha dicho que "uno
con Dios es la mayoría"; de manera que una sola persona que eleve su
conciencia al plano espiritual y reconozco la Verdad en la forma
expresada más arriba, es capaz de salvar de la ruina a una organización,
salvar de la crisis a una comunidad, una ciudad o una nación, porque
actúa en el plano espiritual que es la Verdad y ésta domina a todos los
planos inferiores. "Conoced la Verdad y ella os hará libres".
* *
*
CAPITULO VII
SIGNIFICADO METAFÍSICO DE LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE
MOISÉS
Parece ser que aún no se ha podido demostrar si
Moisés era lo que dice la Biblia, o si era realmente el hijo de una
princesa egipcia hermana de Ramsés II. Su nombre significa "Extraído de
las Aguas" (en el simbolismo bíblico) y como la Biblia, en gran parte,
está formada por relatos simbólicos destinados a proteger la gran Verdad
contra las interpretaciones erróneas de aquellos que no tengan la
madurez necesaria para ponerla en práctica, es muy posible que todo el
relato bíblico, respecto a su nacimiento hebreo y su adopción por la
princesa, sea también simbólico y no histórico.
En todo caso, la verdad de su procedencia no afecta
lo que El enseñó. Moisés sí fue un gran iluminado, un gran maestro de la
Verdad metafísica, que no solamente liberó al pueblo hebreo de la
esclavitud y las condiciones infrahumanas en que se hallaba, sino que
también enseñó a muchas tribus errantes que se fueron agregando a su
grupo en el desierto; y por esta razón fue por lo que tantas razas
distintas, descendidas de aquellas tribus, adquirieron el culto
monoteísta (a un solo Dios), conservándolo hasta hoy.
***
Tal abigarramiento de gentes, algunos totalmente
primitivos, que no sabían respetar lo ajeno, que mataban a otro porque
les molestaba; que dejaban perecer de mengua a los ancianos porque
representaban, cada uno, una boca más; para quienes una mujer no era
sino una hembra perteneciente a todos; y otros no tan primitivos, como
los judíos, que habían vivido esclavos de los egipcios, pero que no
habían conocido otra cosa que el trabajo de sol a sol, sin tregua ni
descanso, en la convivencia con los idólatras habían adoptado estas
creencias y olvidado el culto de sus antepasados; obligó a Moisés a
formular un código de leyes, simple, escueto, al nivel mental de todos,
expresadas en lenguaje casi infantil, pero con castigos durísimos por
cada infracción, y basadas en la amenaza y el terror, ya que ésta es la
única forma de domar a una bestia salvaje.
Moisés había sido educado en el templo de Heliópolis,
que era, como quien dice, una universidad. Allí se enseñaba lo que
llamaban la Geometría en aquel entonces, y que incluía no solo las
Matemáticas, sino la Metafísica, la Astrología, la Numerología
(significado de los números) y un simbolismo triple que usaban los de
aquellos tiempos para dejar registrada su sabiduría, al servicio de las
generaciones futuras, a medida que evolucionaban.
El primer aspecto de esta simbología es sencillo; se
refiere a la vida y mundo de los humanos. El segundo aspecto es
metafísico. Trata de la misma condición, pero en el plano mental. El
tercer aspecto es jeroglífico y trata el mismo asunto en el plano
espiritual, y este último aspecto es tan profundo, que se dice no ser
inteligible sino para los espíritus puros. Y aquí está nuestra primera
exposición del Principio de Correspondencia que dice: "Como es arriba es
abajo; como es abajo es arriba". Abajo significa, en el plano material,
en las condiciones humanas, en lo visible. Arriba se refiere a lo
invisible, a lo mental y por supuesto a lo abstracto, espiritual.
Lo que dice el Principio de Correspondencia es que
las leyes todas actúan en todos los planos, y que las condiciones en un
plano se repiten en el plano superior como también en el plano inferior.
Esto lo irás viendo claro de aquí en adelante.
Así elaboró Moisés sus Diez Mandamientos o "Sepher
Bereshit" (como se llama este código en Hebreo), para que a humanidad, a
medida que fuera evolucionando y despertando, se fuera iniciando en la
enseñanza superior; y la siguiente interpretación no es invento de
ningún hombre: fue dejada en claves conocidas por los muy adelantados,
pero mantenidas ocultas a través de estos milenios. Como verás luego, ya
la humanidad aprendió la primera lección, o sea, que aprendió a obedecer
la ley en su primer aspecto. La mayoría es adulta mental y moralmente.
Hay un gran sector de la humanidad que ya está
protestando en su interior por las contradicciones que hay entre el
dogma y el sentido común, y ésta es la señal que indica el momento de
dar el paso hacia adelante. La mayoría, pues, comienza a razonar en
escala alta.
En síntesis, los diez mandamientos dicen: 1) No hay
sino un solo Dios. 2) No fabricarás imágenes (también mentales), no las
adorarás ni las rendirás culto. 3) No tomarás en vano el nombre del
Señor, tu Dios. 4) Acuérdate de santificar el día séptimo. 5) Honra a tu
padre y a tu madre. 6) No matarás. 7) No cometerás adulterio. 8) No
hurtarás. 9) No levantarás falso testimonio. 10) No codiciarás.
Este grupo de leyes se dividen en dos grupos. Ocho
mandamientos aparentan ser prohibiciones y comienzan con la palabra
"No". Estos son los números uno. dos, tres, seis, siete ocho, nueve y
diez. Los números cuatro y cinco son recomendaciones. A primera vista,
el ser humano que aún no ha aprendido a razonar en el plano
mental-espiritual, los entiende como prohibiciones o normas de conducta.
Esto era necesario para que la gran mayoría de la humanidad recibiera la
noticia, y luego se acostumbrara a no matar, no robar, no mentir, no
codiciar, a pensar en el prójimo y a la idea de un solo Dios.
En tiempos de Moisés, la población del mundo se
hallaba reducida a un número y a un sector de la Tierra relativamente
muy pequeños. Sin embargo, en esa área y ese número pequeños, la gran
mayoría era totalmente ignorante, y el resto menos ignorante solo
contaba con algunos realmente adelantados, o educados. A la gran masa
humana de hoy le ha costado tremendos golpes y porrazos, individuales y
colectivos, aprender a comportarse habitualmente de acuerdo con las
reglas de ética sentadas por Moisés; y aún visto por encima diríamos que
no es así. Diríamos que la humanidad sigue matando, robando y mintiendo
como si tal cosa, pero esto no es la verdad. No es verdad con respecto a
la gran mayoría, que desea la libertad de adorar al Dios único como a
ella mejor le plazca. La gran mayoría ya no roba, ni mata. La gran
mayoría ama y cuida a sus ancianos; y finalmente, la Tierra entera
conoce y cumple la recomendación de descansar un día por semana, el
domingo.
Es la minoría que rompe las leyes terrenas. Es una
minoría muy reducida la que vive en las cárceles. Es un minoría la que
desconoce a Dios; y finalmente, si aún existen humanos que ignoran que
hay una cosa llamada "la ley" para castigar al que se comporte mal, esos
son la gran excepción que comprueba el adelanto de la mayoría.
Ha llegado, pues, el momento merecido ya por la gran
mayoría humana, de dar el próximo paso adelante, o sea, de recibir y
comprender el segundo aspecto de la trilogía simbólica ya mencionada (el
que trata del plano mental), porque el tercer aspecto, el jeroglífico,
no lo comprenderemos hasta que seamos limpios de todo error; cuando se
nos pueda catalogar de "espíritus puros", una vez que hayamos aprendido
a amarnos los unos a los otros. Y vamos al grano.
Los tres primeros mandamientos exponen el principio
de Mentalismo ya tratado, de manera que no lo vamos a desentrañar sino
al final, después de exponer lo que encierran los mandamientos números
seis, ocho, nueve y diez: "No matarás", "No hurtarás", "No levantarás
falsos testimonios" y "No codiciarás", respectivamente.
Para empezar a poner en claro, el vocablo "No" no
tiene la misma intención de aquellos carteles que nos colocan en puntos
determinados de las ciudades y que dicen: "No tirar basura", "No pise el
césped". Estos son actos que la ciudadanía puede cometer, pero que no
debe, y así se lo ordena la autoridad. El "no" de los mandamientos
significa "no puedes" y por más que lo intentes, es inútil y absurdo que
sigas creyendo que lo puedes hacer porque no lo lograrás. Mi Maestro
decía que el "no" del Pentateuco equivale, en el idioma de hoy, a quien
dijera: "No atravesarás a nado el Océano Atlántico" ¿Porqué? Porque tú
ya sabes que no lo puedes intentar siquiera. No posees la fuerza.
El cuerpo material no tiene voluntad propia. No puede
oponerse ni mandar. La vida está en el espíritu, en el alma, en el Yo
Superior. Al abandonar ésta el cuerpo de carne y hueso sólo queda la
masa inerte, sin la vida. De manera que podrías encajar un puñal en el
cuerpo de Fulano, podrías echar cianuro en el café de Zutano; podrían
sus cuerpos dejar de existir en el plano terreno, pero ellos
continuarían llenos de vida y conscientes en el plano que sigue, y lo
único que habrías logrado es hacer que la Ley del Ritmo, al devolverse,
te golpee a ti. Morirás por manos de otro o por "accidente". Los
conocidos "Ojo por ojo", "Diente por diente" de la Biblia y el popular
"El que a hierro mata, a hiero muero", no son mitos. Sólo que no es Dios
quien castiga (como se cree), sino sus leyes, su principio rige en todos
los Universos y en todos los planos, tanto para retribuir el bien como
para cobrar el mal. No en vano se dice que "el orden es la primera ley
del cielo", y Jesús dijo: "Hasta los cabellos de tu cabeza están
contados".
Ahora verás mejor lo dicho referente a que ningún mal
te puede venir de afuera. Nadie puede hacerte un daño si en tu "récord"
no aparece que tú hayas hecho un daño similar a otro. Nadie puede
"matar" tu reputación, ni tu negocio, ni tu felicidad, ni tu hogar ni
ninguna otra pertenencia tuya; ni tú puedes matar nada de eso en otro,
ni existen accidentes ni casualidades. Las grandes leyes te protegen. Ya
la gran mayoría se siente incapaz de asesinar al prójimo. Ya es mucho.
Pero ahora viene el segundo aspecto del mandamiento a decirnos que es
inútil intentar dañar a otro o a sus pertenencias por medio de la
calumnia, el chisme, la mentira o el "truco", y que lo único que se
logra con eso es que la ley devuelva idéntico mal al que lo intenta. El
boomerang regresa inevitablemente hacia el punto en el que fue lanzado.
Y ahora con respecto a darle muerte a un insecto o a
un animal. El sentido común es la forma de expresarse la Sabiduría
Divina a través del hombre. Apréndete esta máxima de memoria, repítela y
recuérdala cada vez que te enfrentes a una circunstancia dudosa. Detente
ahora y repítela hasta que la aprendas.
Somos los hermanos mayores de toda manifestación de
la vida inferior a la nuestra. La vida es toda una sola expresándose a
través de todo lo que ella pueda animar. Los insectos, las aves, los
animales son seres humanos en potencia. Están en etapas muy tempranas de
su evolución y algún día, después de muchos, muchos milenios adquiriendo
sustancia y materiales, experiencias y practicas, elevándose de forma en
forma, de reino en reino, llegara a condensar todo esto en la forma
exterior de un ser humano. Casi nunca se retrocede. Es decir, que se
puede estacionar y retardar, desviar y optar por un camino distinto,
pero el ejemplo de no retroceder jamás lo da nuestra Tierra. Ella jamás
vuelve sobre sus pasos. Empleo millones de años en transformarse de
nebulosa en planeta y de allí en producir seres vivientes. El día jamás
se devuelve de las siete de la tarde a las doce del mediodía del mismo
día. El hombre no puede destruir su esencia para renacer en un animal.
Sabiendo todo esto, al contemplar un animalito viviente debe darnos una
compasión muy grande pensar el trabajo que esta haciendo y que le esta
costando aprender a movilizarse, a adaptarse y manejarse en su mundito
de una dimensión, y que al destriparlo con el pie estamos cortando en
seco su minúscula aunque valiosa experiencia. Esto lo aprenderás mejor
en el Principio de la Vibración, PERO... (y es un pero muy grande) la
Sabiduría Divina, a través del sentido común, nos convierte en jueces
aun siendo los hermanos mayores.
Vamos a decir que un día en nuestra casa limpia,
ordenada y aseada, aparece una cucaracha o un chinche. Estamos hartos de
ver la escena con el zapato a la mano, y, ¡GRRRRAC! pereció la pobre. Y
ahora me dirás: ¡Pero cómo! ¿Voy a dejar que se llene mi casa de esos
animales? No, en absoluto. No puedes ni debes permitir que permanezca ni
un segundo más bajo tu mismo techo. Tu, en tu carácter de hermano mayor,
tienes el deber de vigilar, de enseñar, de corregir y de frenar a tus
hermanos menores. No puedes permitirles que aumenten indebidamente, ni
que se introduzcan en donde no pertenecen. Tampoco debes permitir que
otro, ni siquiera un animalito irracional, abuse de ti. Si lo permites,
haces mal. Pero para eso tienes tú la mente que esos seres no tienen
aún, y por eso dijo Moisés en el Génesis (Cáp.I, ver 26): "Hagamos al
hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señores en los
peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la
Tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al
hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó". Fíjate que esto último lo
dice tres veces. Cuando la Biblia repite tres veces significa que la
frase tiene idéntico significado en los tres planos. En otras palabras,
que no ha de buscársele interpretación metafísica o jeroglífica; que
ella expresa una verdad eterna y fundamental.
Ahora, los animales, o seres irracionales, no tienen
un espíritu (digamos) individual. Tienen lo que llamamos "espíritu de
grupo" o sea, que el gran conjunto de cada especie forma un espíritu; o
tal vez no sea sino una partícula de un espíritu. (Eso no lo puedo
conocer. No he llegado a esas alturas). Lo cierto es que ellos (los
seres irracionales) actúan en grupo y por líneas ya determinadas de
acción. Por ejemplo, las abejas. Un tipo de abeja obedece al instinto de
construir panales de cera. Otro al instinto de obedecer a la reina, y
así sucesivamente. Son acciones automáticas. Ellas individualmente no
piensan. Piensa por ellas el gran conjunto que forma una mente, y las
guía por medio del instinto (podríamos decir). Empleando la Ley de
Correspondencia, veamos como corresponde esta actuación mecánica de las
abejas a una situación similar en el reino humano. Es la construcción de
un edificio, por ejemplo, hay cargadores de agua Hay albañiles que ponen
ladrillos. Hay carpinteros que hacen puertas. Hay los obreros
especializados en molduras, pinturas, adornos. Y todos trabajan casi
mecánicamente, cada uno en su línea determinada, todos cumpliendo algo
que está en la mente del arquitecto. En el hombre ¿que corresponde? Los
pies hacen el trabajo automático de caminar. Las manos, de maniobrar.
Los ojos de mirar. Los oídos de escuchar, etc. Y todo obedece al impulso
que envía la mente a través de líneas, que llamamos "nervios" en el
hombre.
Sabiendo esto, cuando tu encuentres un insecto fuera
de lugar, frena tu primer impulso de aniquilarlo. El espíritu de su
grupo esta a tu misma altura mental; forma parte de la mente universal;
lo contactas al dirigir tu mente hacia el. Simplemente dile: "Espíritu
de Grupo de esta......Aquí hay una célula tuya que se encuentra fuera de
su ambiente. No es armoniosa en mi ambiente. Dios es armonía perfecta.
Llévatela".
Sentirás una gran emoción al ver que el insecto se
detiene inmóvil, como recibiendo la onda y al minuto corre a
desaparecer. No lo volverás a ver. Y en el caso de que tu propia
conciencia no este aún segura de la Verdad que te acabo de enseñar, bien
sea porque sientas dudas del resultado, o que hagas el "tratamiento" con
DEMASIADA VIOLENCIA y ves que el animal continua molestándote, dale tres
"chancees". Dile al espíritu grupo: "Si no te lo llevas pronto, voy a
tener que matarlo". Generalmente no te veras en el caso de matarlo. En
muy pocos casos se resiste a irse. Solo cuando él mismo está buscando la
muerte porque ya ha vivido su vida; y en ese caso (cuando te lo indique
tu sentido común, que es la Sabiduría Divina en ti) mátalo con un golpe
fuerte y seco. No lo dejes a medio vivir, agonizando. Y sin violencia de
tu ánimo, sin rabia ni disgusto, dile: "Que evoluciones en mejor
especie". Todo depende de la intención y el pensamiento con que se
ejecute.
Hay sectas y órdenes de las que se dicen "ocultistas"
que no comen carne. Alegan que las vibraciones de dolor del animal al
ser matado contaminan el alma humana; alegan también que las vibraciones
de la especie inferior degradan el ser. El Maestro Jesus negó esta
creencia cuando dijo:"No es lo que entra por su boca lo que contamina al
hombre, sino lo que de su boca sale; porque lo que sale de la boca, del
corazón procede". Y de acuerdo con Moisés repetimos: "Nadie ni
nada puede dañarnos de afuera, a menos que lo hayamos merecido; a menos
que lo aceptemos por creer que sí es posible". Pero cuando conocemos
esta Verdad y la recordamos siempre, nada ni nadie puede causarnos daño
alguno.
El gusto por comer carne, o la necesidad de la carne
como alimento sólo significa que el individuo aún conserva una cantidad
de su naturaleza animal (animal carnívoro, se entiende). No ha llegado
aun al punto en que sus células pueden prescindir del alimento ingerido
del exterior, eso es todo, porque el limitarse obligatoriamente a comer
frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos, productos lácteos,
miel, etc., no es una prueba de elevación espiritual, ya que la vaca y
el caballo no comen sino hierba y granos.
Nada más entrar a estudiar Metafísica, o enseñanza
superior, comienzan a limpiarse las células del cuerpo por el hecho de
que se empieza a vivir en un mundo mental-espiritual, y de acuerdo con
el Principio de Correspondencia, "Como es abajo es arriba, como es
arriba es abajo". Todo el ser evoluciona a la vez. El estudiante nota,
tarde o temprano, que comienza a no necesitar la carne como alimento, y
llega a aborrecerla sin que nada ni nadie lo fuerce a ello.
Algo muy importante: cuando estudies el Principio de
Vibración podrás comprobar la verdad científica según la cual es
imposible que una vibración de menor frecuencia pueda dominar a una de
mayor frecuencia. El animal vibra en un plano inferior al hombre; ¿cómo
podrá jamás afecta a éste? Únicamente bajo una condición: que el hombre
esté ignorante del Principio de Vibración y haga posible el ser afectado
por las vibraciones del animal. Creyéndolo, lo está aceptando y por lo
tanto sometiéndose a una ley inferior a él.
Por esta misma razón es por lo que no se puede matar.
La vida es positiva. La muerte es negativa, o sea, que es la negación de
la vida. La vida es indestructible. No puedes matar por más que lo
intentes.
........CAPITULO VIII........
"NO ROBARÁS"
Y conoces el segundo aspecto, metafísico o superior,
de este mandamiento. No puedes robar, ¡No podrás jamás! No lo intentes.
No te molestes en soñarlo siquiera. Es imposible. Nadie te puede quitar
algo que te pertenece. Podrán intentarlo, podrán llegar a sustraer a tu
persona o de tu casa algún objeto; y mientras ignoras la ley, y por lo
tanto crees que te pueden robar, el objeto puede quedar perdido para ti,
pero una vez que conoces la ley, la recuerdas y repites su Verdad, nunca
mas te robarán, y nunca mas se te podrá perder ni extraviar nada.
Compruébalo tú mismo. No me creas a ciegas hasta haberlo comprobado la
próxima vez que no encuentres algo que crees perdido. Es de las
lecciones mas fáciles de aprender.
Tu cuerpo de hoy contiene todas las sustancias
primitivas de nuestro planeta. Tierra, agua y aire. Además, de éstos se
desprenden todas las sustancias, todos los elementos, tienes en tu haber
todo lo que acumulaste de experiencias y conocimientos en tus miles y
miles de años viviendo bajo una u otra. Pero lo primero que aprendiste
fue a comer y a buscar comida, cuando fuiste una larva en el agua.
Cuando después de muchos caminos llegaste a mover tus patitas para
caminar sobre la tierra, el comer, el digerir y el movimiento de tus
miembros se hicieron derechos adquiridos. Ya no pudiste ni podrás perder
jamás esas habilidades. Cada conocimiento o habilidad que se adquiere da
automáticamente el derecho de ocupar un lugar más adelantado que el
anterior. Ahora ves por qué no se puede retrogradar a un lugar inferior.
¿Cómo, si es la Ley de la Evolución además de la Ley de Atracción que
hace que todo atraiga su igual y rechace su opuesto? Esto forma parte
del Principio de Polaridad, que es inquebrantable como todos los
principios.
A pesar de que, al iniciarse en una nueva vida, hay
que aprender de nuevo lo que ya se ha adquirido en las anteriores, como
caminar, hablar, comer, etc., esto es aparente nada mas. Lo que ocurre
en realidad es que el ser tiene que recordar. No re-aprender, pues el
niño come, digiere, se mueve, llora, ríe, ve, oye, le circula la sangre,
entre otros, todo porque ya lo tiene en el subconsciente. Los talentos,
el genio, el muchacho que es muy perezoso para estudiar, todas las
habilidades son pruebas de que se han hecho ya en vidas anteriores y le
son muy fáciles que a otros quienes las intentan por primera vez. Pero
el muchacho inteligente, perezoso para los estudios, sólo está
manifestando que le aburre tener que volver a recorrer lo que ya
recorrió en una vida, o varias vidas anteriores. No hay que preocuparse
por eso. Hay que dejarlo allí para que recuerde lo que tiene almacenado
en el subconsciente. Generalmente ocurre que en el momento de los
exámenes le surge al chico lo necesario para pasar tranquilamente, y a
la par de todos los demás que se han "matado" estudiando todo el año.
Eso confunde a los padres y maestros, pero es una de las pruebas a favor
de la teoría de la reencarnación.
La reencarnación sí existe, pero no es obligatoria.
El libre albedrío existe para todo y en todo. Así como en la Tierra cada
individuo aprovecha o desperdicia las oportunidades, de acuerdo con su
carácter o su deseo, en el plano astral (el reino de las almas o
espíritus desencarnados) cada uno es libre de aprovechar o no este
recurso que se ofrece para adelantar. Así como los humanos son libres de
escoger una profesión o una línea de estudios, esforzarse para su propio
desarrollo o simplemente vivir sin propósito o ambición. así las almas
son libres de regresar al plano terrestre para dar otro paso adelante,
para adquirir nuevas experiencias, para pagar cuentas pendientes
(llamadas "karmas") o para cobrar bienes merecidos, o, si les place la
vida que están llevando, pueden permanecer en ella todo el tiempo que
les convenga.. Nadie las obliga. Sólo que al fin y al cabo, el adelanto
y bienestar ajeno las induce a desearlo para ellas también, y la moneda
con que esto se compra es el esfuerzo, el conocimiento y la experiencia,
los cuales se adquieren en la vida activa de la Tierra.
Cada conocimiento y cada experiencia queda para
siempre como posesiones adquiridas, compradas y pagadas. Estas
posesiones decimos que son adquiridas "por derecho de consciencia"
y no pueden perderse ni ser robadas. Nadie puede quitarle a otro la
inteligencia, el talento, las facultades y los conocimientos. Pero lo
que es más extraordinario aún es que como cada adquisición es hecha a
través de experiencia, y esa experiencia es acompañada por objetos,
instrumentos, muebles, dinero, propiedades, etc., todo lo que se ha
usado en la vida, en una experiencia, todo lo que se ha aprendido a
usar, pues, la cama, la mesa, los cubiertos, la vajilla, la ropa, las
joyas, el dinero, todo hasta una caja de cerillas, quedan en esencia, o
como negativos de fotografías, grabadas y archivadas en nuestro haber
individual, por derecho de consciencia; y estas "propiedades" o
posesiones las traemos junto con nosotros en cada reencarnación. Ellas
aparecen en nuestras vidas, quiérase o no, y esto es lo que hace que
algunas personas nazcan en la opulencia y otras en la miseria. Se nace
donde se ha merecido nacer por derecho de consciencia. La ley se
encarga de atraer a cada cual a su esfera. A su sitio propio. No hay
injusticia en el plano de la Verdad. A esta ley se refirió Jesús cuando
dijo : "No os hagáis tesoros en la Tierra, donde la polilla corrompe y
donde los ladrones minan y hurtan, sino haceros tesoros en el cielo,
donde ni la polilla ni el orín corrompen, ni los ladrones hurtan y
minan; porque donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón"
(Mateo 6-19 a 21). Pero claro está que, como todas las máximas bíblicas,
ésta también tiene tres grados de significación. El primero material, el
segundo mental y el tercero espiritual.
Como se verá, por todo lo dicho no hay por qué vivir
temeroso de los ladrones. Si hasta ahora has vivido temblando porque te
puedan robar tus posesiones, porque en tu casa entren ladrones de noche
o cuando te ausentes de tu casa; porque alguien te cobre de más en los
comercios; porque has creído en estafas y estafadores, ya puedes vivir
en paz. Nadie puede quitarte ni un alfiler que te pertenezca por derecho
de consciencia; pues si lo posees, es porque lo mereciste en vidas
remotas. Y si se comete el intento contra ti (si por tu propio temor que
pueda persistir mientras adquieras la práctica de la nueva consciencia)
alguien te roba, o pierdes algún objeto, pronuncia inmediatamente la
Verdad: "Nada que es mío por derecho de consciencia puede perderse o ser
robado". Mantente tranquilo, no lo pienses mas, y verás cómo encuentras
tu posesión, alguien te la devuelve, alguien te regala una igual, o
encuentras una semejante. Todo tu haber está en tu archivo mental como
el original de un documento, reproducido la copia en lo exterior.
No se puede separar de ti. "No robarás"... no lo podrás intentar
siquiera.
No creas ciegamente nada de lo que acabas de leer.
Compruébalo tú mismo primero. "Por sus frutos los conoceréis".
CAPITULO IX
"NO LEVANTARÁS FALSO TESTIMONIO"
Muchas personas se extrañan de que Moisés no le haya
dedicado un lugar aparte a la mentira entre los diez mandamientos, y
piensan que debería haber un decimoprimero que diga "No mentirás". Luego
se satisfacen con pensar que tal vez la mentira está incluida en este
noveno mandamiento. Lo que ocurre es que la mentira fue incluida, y
tratada extensamente, en los mandamientos número uno, dos y tres, como
lo veremos mas adelante, y que no solamente la mentira no fue
descalificada por Moisés como careciendo de importancia, sino que
íntegro el Sepher Bereshit es una exposición metafísica de la Verdad y
una acusación contra la apariencia y las falsas creencias que va
acumulando la humanidad.
¿Será por falta de una ordenanza específica en este
código de comportamiento por lo que los humanos continúan mintiendo a su
conveniencia y antojo? Ahora van a saber lo que están haciendo.
No levantarás falsos testimonios, se refiere
directamente a la palabra hablada: no podrás jamás establecer una
falsedad, no solamente porque la Verdad gritará y desvirtuará lo falso,
sino que la ley devuelve la treta y destrozará al que trata de
levantarla.
En tiempos de elecciones vemos cómo los partidos
tratan, por todos los medios, de desacreditarse unos a otros lanzando
calumnias, falsos testimonios e infamias; el ganador entra a gobernar
seguro de que ha derrotado al otro. Lo que ha hecho es acumular
testimonios de su propia falsedad. Por sus frutos los conoceréis, o como
dijo Emerson: "Lo que eres grita tan duro que no oigo lo que me dices";
pues lo que dice el mandamiento es que tu propio concepto es lo que tú
ves. Si lo que ves lo encuentras bonito, es porque tu mirada refleja la
limpieza, la pureza y la Verdad en tu alma. Si lo que ves lo declaras
feo, las palabras traducen y delatan tu propia falsedad. No levantarás
falso testimonio. No lo podrás por más que lo intentes, ya que estarás
mencionándote a ti mismo y no al vecino.
Ahora. En la primera parte aprendiste que el "Yo"
verdadero es perfecto, es bello con todas las virtudes y bellezas de su
Creador, ya que fue creado por, con y la propia esencia del Padre.
También aprendiste que ese "Yo" es la Verdad, mi Verdad, tu Verdad y la
de todos, y si estamos manifestando todo lo contrario significa que aún
no conocemos nuestro propio poder creador, que es el pensamiento: lo que
estamos pensando se manifiesta en lo exterior. ¡Nuestra ignorancia no es
prueba de que el Padre no ha sabido educarnos! Es prueba únicamente de
que aún somos niños en el hogar de ese Padre.
Si tú le entregas a tu hijito una bola de barro para
que haga con ella muñequitos, no esperarás que produzca una obra de
arte, ¿no? Pero poco a poco irá aprendiendo, ¿no es así? Tú ahora estás
aprendiendo que tienes una serie de errores mentales. Lo que te ocurre
en la vida y en tu cuerpo es el resultado de una serie, o sea, que tu
mundo interior y exterior son el espejo que refleja el estado de tu
mente y tu alma y que no puede suceder nada diferente a lo que tu mente
proyecta. Si lo quieres ver diferente, tienes que cambiar tus ideas y tu
modo de pensar. El Principio de Correspondencia así lo dice: "Como es
arriba es abajo; como es abajo es arriba", o sea, que lo que te ocurre
en el plano terreno te indica cómo anda tu plano mental.
También aprendiste ya la Verdad, y que comparando lo
que ves con esa Verdad, sabrás si lo que estás creando, proyectando tu
pensamiento, es la Verdad y el bien, o si es un "falso testimonio".
Sabes ya que con reconocer la diferencia, el falso testimonio comienza a
transformarse. Con pensar y declarar la verdad verás borrarse la mentira
como por magia, pues no tiene ni poder ni vida propia otra que la que tu
creencia y tu pensamiento le dan. "Conoced la Verdad y ella os hará
libres", dijo Jesús.
La Verdad es que tu "Yo" es perfecto como toda la
creación del Padre. Es hijo de Dios. Si tú te consideras feo, malo,
pecador, defectuoso, culpable, lo manifiestas. Pero ésos son falsos
testimonios y al comprenderlo, negarlo rotundamente y afirmar la Verdad
de tu Ser, comienzas a manifestarla y a ver el falso testimonio en ti y
en todo lo que te ocurre y te rodea.
Ese falso testimonio, como toda mentira, se cura con
la Verdad. Es decir, que es falso y que "no puede afectar ni atacar la
Verdad". Por más que se intente.
Cuando las iglesias hablan de "ofender a Dios", es
hasta risible. A Dios no lo puede ofender nada ni nadie. Se puede
intentar, pero sin el más leve resultado. A un principio no lo puede
quebrantar nada. Además, equivaldría a que el rasguño infinitesimal que
una hormiguita hace al trepar por una montaña, ¿pudiera causarle dolor a
la montaña!
CAPITULO X
"NO CODICIARÁS"
Cuando una idea se desprende de la Mente Divina ya
contiene en sí todo lo que pueda ser necesario para su desarrollo.
No se concibe que Dios sea capaz de idear algo y
mandárnoslo incompleto, para que nos devanemos los sesos y nos volvamos
locos buscando una solución que sólo Él conoce. Eso será propio de un
crucigrama hecho especialmente para matar el tiempo; pero jamás de la
infinita sabiduría, amor y justicia, tratándose muy especialmente de la
evolución de una vida que Él mismo ha ocasionado.
El Universo está basado en el orden. La armonía
perfecta entre todas sus partes es comportable a la simple vista del Sol
y la Tierra girando para recibir toda ella el beneficio que él dispensa.
Cuando se adquiere este conocimiento, ya jamás vuelve
a faltar nada que sea necesario. Cuando a ti te sobra algo, es porque
hay otro que lo está necesitando.
La naturaleza detesta el vacío. El propio aire, el
"espacio" está lleno de átomos de todas las especies esperando la
oportunidad de formar algo en el momento oportuno.
La vida vive buscando la oportunidad de animar. Éste
es su cometido y ella no desperdicia una rendija favorable para
introducirse. Deja tú un bote con tierra en cualquier lugar que pueda
recibir humedad, y al poco verás asomar una espiguita verde. Si dejas
olvidado un vaso con agua, no tardará en llenarse de larvas vivientes.
Antes de que el vientre de una mujer conciba un hijo, todo está
preparado en aquél para recibir el germen, para asegurarlo, para
alimentarlo y protegerlo hasta poder entregar un ser humano integro y
completo. El huevo de un insecto, un reptil o un ave encierra ya todo lo
que requiere para su formación, una criatura minuciosamente equipada
para desenvolverse en su reino apropiado. Igual cosa ocurre con las
semillas vegetales. Luego, si existe una tan amorosa voluntad, una tan
prevista ternura, una atención tan esmerada y minuciosa para preparar y
cuidar los detalles que algún día irán a formar un hombre, no puede a
ese hombre faltarle nada; todo está previsto y todo ya creado a la
disposición de ese hombre.
"No codiciarás" dice el mandamiento. En otras
palabras, no tienes que envidiar lo de otro, ni ansiarlo, ni resignarte
a no poseerlo. El igual existe para ti y ya es tuyo. No tienes ni porque
lucharlo. Basta con pedirlo, reclamarlo, y dar las gracias de antemano,
para que lo veas aparecer. ¿No lo dice bien claro la Biblia?:"El que
pide recibe, el que busca encuentra, el que toca le será abierto"
¿Y por qué no lo tomas en serio? El tamaño de tu anhelo o la medida de
tu necesidad indican el grado de pujanza que está ejerciendo el regalo
para entrar en tu vida. Porque es un regalo. No hay que pagarlo. Cuando
sientes la necesidad es que ya está pagado o merecido. Ya le llegó el
momento que esperaba y ya te llegó el momento de aprovecharlo. Pídelo,
pero antes da las gracias.
Puede que te venga por las vías naturales terrenas,
por mano amiga; o puede venirte como milagro. Puede caer de las nubes
como me ocurrió a mí en una ocasión: estando en Nueva Orleáns sin
conocer un alma, se me agotó el dinero mientras esperaba un giro que se
atrasó. No me quedaba un céntimo en la cartera y era sábado por la
tarde. No había bancos abiertos hasta el lunes. Pero yo "conocí" la
Verdad y la declaré: "Mi mundo contiene todo; no falta nada en la
Creación, Gracias Padre, que ya me has oído". En ese momento vi un papel
que revoloteaba en el viento de la calle y que venía hacia mi. Se me
pegó en un tobillo, y al bajar la vista me di cuenta de que era un
billete de cien dólares. Sin duda se le escapó a alguien. Esperé con el
billete en la mano por si notaba que alguien lo buscaba. Aquel dinero,
en una forma milagrosa, me alcanzó hasta para pagar un taxi que me llevó
al banco el lunes, en donde me estaba esperando el giro.
Los milagros no ocurren porque se haya quebrantado un
principio, como creen ingenuamente las iglesias, sino precisamente
porque se echa mano a la acción del principio; se le estudia, se conoce,
se aplica el reglamento de la ley; o sea, que se actúa de acuerdo con
él; porque ningún principio puede jamás inclinarse para condescender, ni
doblegarse para hacer excepciones. Mi maestro decía que si el Principio
de Gravedad se detuviera un instante para impedir que un señor muy
importante muriera al caer al suelo después de haberse lanzado de un
último piso, no sería un milagro, sino el caos universal.
CAPITULO XI
EL PRIMER MANDAMIENTO
Los tres primeros mandamientos son solo uno. Los tres
se refieren a una misma cosa, y dicen así:
1) Yo Soy tu Dios, que te saqué de la tierra de
Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.
2) No te harás imagen, ni ninguna
semejanza de lo que esté arriba del cielo, ni abajo en la tierra, ni en
las aguas debajo de la tierra.
3) No te inclinarás a ellas, ni las honrarás,
porque Yo Soy tu Presencia, tu Dios.
4) No tomarás el nombre de Yo Soy, Dios, en vano,
porque no se dará por inocente al que tomase su nombre en vano.
Los números que ves marcados no son para indicar el
de cada mandamiento, sino para hacer referencias luego en el texto que
sigue a continuación.
Lo primero que hay que recordar es que cuando la
Biblia repite tres veces algún punto, significa que se ha de tomar en el
sentido de la letra y no simbólicamente; además de que ese sentido es el
mismo en los tres planos de conciencia: material, mental y espiritual.
En este mandamiento aparece tres veces la mención
"Dios". La primera mención mención se refiere a Dios, Creador de
todo. La segunda se refiere a la Ley, o Principio. La tercera se refiere
al "Yo Superior" de cada uno de nosotros, que es uno con Dios, uno con
el Principio. O sea, que aquí están presentados tres aspectos de una
misma entidad o poder.
Egipto es el símbolo de la materia, del hombre
primitivo que no ha alcanzado aún el grado de poder comprender o aceptar
el concepto de un Dios único, invisible. Los egipcios adoraban a muchos
dioses, ídolos formados y visibles. Hermes dio un primer paso para
inculcarles la idea de un Dios único. Como primer esfuerzo, sirvió de
impulso, pero no se afirmó. Retrocedieron a sus creencias acostumbradas.
Moisés vino a darles un nuevo impulso.
Por eso dice: "Yo Soy Jehová, tu Dios, que te saqué
de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos
delante de mi".
En la interpretación terrena para el plano material y
para los seguidores de Moisés, en el Éxodo, esto ordenaba hacer tal cual
lo que dice, que un dios único los había libertado de la esclavitud en
la casa de sus amos egipcios; que ese nuevo dios se llamaba Jehová, y
que no deberían continuar sirviendo a sus antiguos ídolos. En la frase
2) estipula las formas de estos ídolos, o sea, que prohíbe adorar
imágenes, a los animales, a los peces. En la frase 3) les habla muy
claro. Les prohíbe venerar y honrar a sus muñecos pintados. Y celoso:
que él castigará no solamente al desobediente, sino a sus hijos, nietos
y descendientes, pero tendrá piedad de aquellos que le obedezcan.
Todo esto es tan infantil que las generaciones
futuras protestaron ante la patente injusticia, de modo que fue aclarado
y abrogado por el profeta Ezequiel. Lo cual muestra cómo la mente humana
iba desarrollándose y encontrando pueriles algunos puntos de aquellas
órdenes de Moisés.
Para nosotros, el significado metafísico ya está
diáfano. Yo Soy Dios, que te extrajo del concepto material. No atribuyas
poderes a otra cosa que a mi. No te forjes imágenes (mentales). No les
temas ni las respetes, ni formes tus juicios de acuerdo con lo que veas
en el exterior (arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las
aguas debajo de la tierra), porque la ley te entregará lo que ordenen
tus errores (los que me aborrecen) y corregirá tus manifestaciones al tú
emplear la Verdad (hago misericordia a los que me aman y cumplen mis
mandamientos)".
Los hebreos, andando el tiempo, tomaron las
escrituras tan al pie de la letra, que en sus sinagogas no hay nada que
pueda recordar siquiera una "imagen", y se recargaron de todas las
imposiciones enumeradas en el Levítico hasta el punto de que los levitas
vivían abrumados por un complejo de culpabilidad, ya que les era
humanamente imposible cumplir los seiscientos y pico ritos y detalles
diarios a los cuales se creían comprometidos.
La Biblia es un tratado psicológico y metafísico. Es
el libro de la Verdad. Ella no ordena. Sólo explica. Encierra una
explicación y un consejo para cada una de las circunstancias de la vida,
en todos los planos de la conciencia.
El 4) "No tomarás en vano el nombre de Jehová, tu
Dios; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en
vano", se refiere directamente a los que ya tú sabes: No te condenes tú
mismo/a con las palabras. No digas que eres feo/a, malo/a, negativo/a,
no te apropies condiciones que después lamentes verlas manifestadas
tales como "mi mala memoria", "mi corazón enfermo", "mi cojera", "mi
vista pésima", etc., pues todo esto es tomar en vano el nombre de Dios,
y la ley no perdona (no dará por inocente) a lo que se decrete en nombre
del "Yo". Habrás dado una orden y el subconsciente hará todo l posible
por cumplir en todas tus circunstancias (hasta la tercera y cuarta
generación).
CAPÍTULO XII
"NO FORNICARÁS"
En principio, esa palabra no fue la que empleó ni
escribió Moisés. Lo que dijo fue: "No cometerás adulterio", y ése fue el
primer adulterio que se cometió por parte de las iglesias al transcribir
los diez mandamientos, el de adulterar arbitrariamente la Verdad.
Todo parece hecho para la dominación de las masas. Se cambian textos por
darle énfasis a ciertas cosas que puedan asustar y dar el dominio al
poder.
El Padrenuestro es otro de los cambios que se ha
producido recientemente Siendo el texto tan sabio, se cambia sin
saber que el contenido metafísico es precioso y una "llave de oro" para
nuestra vida. Ya llegaremos al caso.
Siendo Moisés un adelantado, un sabio, un experto en
el conocimiento de los principios herméticos, era totalmente imposible
que él instruyera (y dejara escrita la instrucción) de tratar de burlar
el Principio de Generación. La palabra constituye una ofensa, un insulto
a la inteligencia humana, en ese sitio en donde la colocaron los
escribas, por orden de autoridades eclesiásticas ignorantes.
La misma sustitución fue hecha burdamente en las
escrituras del apóstol y evangelista Mateo, capítulo 19, versículos 4 al
12. Pero esto