|
Lo primero que
vamos a hacer es analizar cada una de las premisas antes
enunciadas y hacerlo de una manera dulce y tranquila.
Así pues, si quisiéramos tener como primera "cualidad":
el discernimiento, tendríamos que tener la
facultad de distinguir entre lo real y lo ilusorio.
Supongamos que solo quisiéramos alcanzar las cosas
dignas. Los que no conocen esta cualidad trabajan para
adquirir riquezas y poder, pero esto dura solo en esta
vida y por lo tanto no es real. Tampoco tenemos que
avergonzarnos de obtener riquezas en esta vida; si somos
en nuestro interior "hijos de Dios" y Dios lo es todo y
lo tiene todo, ¿qué hijo no tendría así mismo todas las
mismas acepciones?, por lo tanto el dinero es una
energía imprescindible en esta vida y que depende: si
está en manos de una persona malvada, ira en perjuicio
de todos; en manos de una persona bondadosa, será para
el bien de todos.
Con todo y con eso, hay
bienes mayores que el dinero, que son reales y
perdurables. Cuando los hayas alcanzado, ya no desearás
jamás de los otros.
En esta raza humana, hay
dos clases de seres: los sabios y los ignorantes (con su
escala de intermedios). Si estamos aquí, en esta página,
seguro es por que nos mueve alcanzar la sabiduría. O al
menos tenemos ya algunas células despiertas que nos
piden ir a mas, ¿crees así?. De manera que nos
quitaremos toda clase de corazas y sin importarnos que
clase de religión, o no, profeses; a la raza que
pertenezcas, etc., nos centraremos exclusivamente en una
cosa: ¿para qué hemos venido aquí?: "porque tenemos un
plan concreto a descubrir y a seguir". El plan de Dios
es la "Evolución". Una vez que cada persona conoce su
plan y lo reconoce, no puede mas que identificarse y
seguirlo para trabajar de acuerdo con él. Así, al mismo
tiempo, permaneceremos al lado de Dios, firmes como el
acero para hacer el bien y resistentes contra el mal;
trabajando para la evolución y no por egoísmo.
-
Los que aún no están
dispuestos, tratan de trazarse planes encaminados a lo
placentero, sin comprender que todos somos uno, y por lo
tanto, tan solo lo que el Uno quiere puede ser de verdad
agradable para todos. Hasta que se aprenda a distinguir
entre lo real y lo irreal, no estaremos colocados al
lado de Dios, y, para aprenderlo, tenemos que discernir.
Este es el primer paso. Pero aún en este escalón ya
pasado y sabiendo discernir, hay muchas variedades de lo
real, y debemos descubrir si es o no justo y si es
esencial o accesorio, si es útil o no, si es egoísta o
altruista. Lo normal cuando se desea la evolución es que
no se tengan dudas acerca de lo justo y lo injusto. Pero
el cuerpo es distinto del hombre, y la voluntad del
hombre no siempre coincide con el deseo del cuerpo. Aquí
tenemos el primer escollo. Los que hayan visitado la
página "breviarium" no
tendrán problema en saber que tenemos, a parte del
cuerpo físico, el emocional, el etérico, los dos
mentales y unos cuantos mas hasta llegar al Átmico
pasando por el Causal. Por eso aquí se trata la palabra
"hombre" como voluntad interna y lo que desea el cuerpo:
físico, emocional, mental, como otra entidad. Así,
llegados a este punto, cuando vuestro cuerpo desee
cualquier cosa, deteneos a pensar si vosotros (como
parte de Dios, como ser interno) deseáis realmente esa
cosa. Es muy importante pues, escuchar vuestra voz
interna y no confundáis con vosotros mismos ni vuestros
cuerpos, porque cada uno querrá ser el "Yo" y tener
razón. Se han de conocer todos y que os reconozcan como
su dueño. Así pues, observaréis que cuando se ha de
hacer algún esfuerzo, el cuerpo físico se niega y
quiere descansar, o pasear, o comer, beber, etc...;
las personas que ignoran todo esto se dicen a sí
mismas: "Es verdad, yo quiero descansar o pasear o
comer, y debo de hacerlo". Sin embargo, el sabio
dice: "Lo que mi cuerpo desea no Soy Yo, por lo
tanto haré, no lo que al cuerpo le guste sino lo que
deba". A menudo se presentan oportunidades para
ayudar, para servir, y el cuerpo dice: "qué
molestia, que lo haga otro". Pero se ha de ser dueño
y señor, y decirle: "Pues tú no me estorbarás para
practicar el bien, y lo voy a hacer".
-
Aunque esto suene a
un esfuerzo y una fuerza de voluntad tremenda, no es
así. A todo nos acostumbramos mediante la disciplina
bien llevada. Hasta que se convierta en un hábito y
ya no cuesta. Luego en un carácter, y aún cuesta
menos. Y de verdad que es mas fácil de lo que
podamos pensar. Un ejemplo te lo podría dar en mí
mismo: Por las mañanas me levanto muy temprano para
poder hacer, entre otras cosas, media hora de Yoga.
Créeme que hay días que no me apetece, pero oí
decir: "El día en que menos te apetezca hacer Yoga
es cuanto mas lo necesitas". Y es verdad, el cuerpo
se une al espíritu después de esos minutos de
respirar acompasadamente a las posturas y después de
esa media hora el cuerpo está como un 70% mejor que
lo estaba antes de comenzar; por lo tanto, sabiendo
que así me está pasando cuantas veces lo he hecho,
no tengo la menor duda de empezar mi clase diaria.
Se que estaré mejor y así es. Con cuantos actos
hagamos en beneficio de los demás nos va a pasar
igual, la satisfacción posterior y conocer que has
vencido a tu cuerpo para el bien te llevará a otro
escalón en tu perfeccionamiento y te ayudará a estar
preparado para mas. Piensa: "Los pobres hacen lo que
les gusta, los ricos lo que les beneficia".
-
El cuerpo es nuestro
animal, el caballo sobre el que cabalgamos. Eso sí,
debes tratarlo lo mas honestamente que puedas
hacerlo. ¿A que no le darías a tu caballo alcohol,
drogas, filetes de ternera o carne de otro caballo,
carne equina, ni nada que le pudiera perjudicar?...
creo que habrás respondido con ecuanimidad. Creo que
le daríamos alfalfa (verduras selectas), grano
(trigo integral, semillas), agua... Pues lo mismo
tendríamos que comer nosotros, o sea, hacer
comer a nuestro cuerpo.
-
Tampoco le deberías
de fatigar. Siempre preparado para hacer el bien.
Bien lavado, peinado, vestido. Sin un cuerpo limpio
no podremos hacer, ni soportar los esfuerzos a los
que la vida nos reclama. Entonces, debemos gobernar
a nuestro cuerpo y no que él nos gobierne a
nosotros.
-
Nuestro Ser, como ya
sabemos, está compuesto de capas. Un ejemplo que se
ha utilizado mucho es el de las capas de la cebolla.
Porque tendríamos capa a capa un cuerpo diferente.
Hemos estado apuntando hacia el cuerpo físico y
ahora no vamos a meter con el "cuerpo astral". Éste
tiene sus deseos a docenas. Nos inclina a la cólera,
a la injuria, a la envidia, a la avaricia, a
codiciar los bienes ajenos, a sumirnos en la
depresión (que cosa tan mala, mas no aún para los
que lo sufren sino para quienes les llega la onda,
la vibración de tan mal uso de la energía que es
Dios). el cuerpo astral quiere muchas cosas, no
porque desee perjudicarnos, sino porque le gustan
las vibraciones intensas, así como el cambio
constante de ellas, para no aburrirse. Mas, como ya
conocemos quienes somos, espero que también pongamos
en práctica el: "yo no necesito de estas cosas", y
por eso se debe saber distinguir entre nuestros
deseos y los de nuestros cuerpos.
-
El "cuerpo mental"
(otro caballo desbocado) desea pensar y que os
enorgullezcáis de lo bien preparado que está, de la
cantidad de datos, cifras y conocimientos
intelectuales que tiene almacenados. Todo trampas
para crecer. Este cuerpo piensa que es el único que
tiene valor y nos puede llevar hacia adelante, y que
es mejor que los otros (físico, astral, emocional).
Aún cuando lo apartemos de las cosas mundanas,
persiste en especular sobre sí mismo, en incitarnos
a pensar en nuestros progresos espirituales, en
lugar de pensar en como se puede engendrar una
relación de ayuda-servicio hacia los demás, una
relación que beneficie a nuestro prójimo tanto como
a nosotros. Yo la llamo una relación de ganar-ganar
pues se presenta la ayuda de manera que la otra
persona sienta que hacer aquello de aquella manera
le soluciona el problema y le reporta beneficios a
su vida. ¿Qué pasa pues con nosotros? ¿Por qué lo de
ganar-ganar si aún no se ha mencionado nuestra
ganancia?: aunque se deba de hacer
desinteresadamente el Universo es tan perfecto que
siempre esa energía que hemos mandado nosotros al
realizar la operación de ayuda, se nos devuelve
multiplicada. Nótese que se usa la palabra "energía"
pues es lo único que se está moviendo en este
Planeta. Hasta el dinero es una energía y cuanto mas
nos desprendamos de él, mas nos llega; es así como
está constituido y es Ley.
-
Porque nosotros "no
somos esa mente", sino que ella estará a nuestro
servicio, debemos tener igualmente despierto el
discernimiento y vigilar constantemente.
-
Debemos hacer a toda
costa siempre lo justo, apartando de nosotros lo
injusto. Todo ello sin pensar lo que piensen los
demás. Hay bastantes ignorantes que nos harían creer
que estamos en un error pero nuestro compromiso es
estudiar las Leyes Ocultas de la Naturaleza y obrar
de acuerdo a ellas, ordenando nuestra vida para tal
fin, empleando el "sentido común", distinguiendo
entre lo importante y lo secundario. Firmes como
rocas cuando de defender lo justo se trate. Una cosa
si es muy importante, como mucha gente no va ha
entender demasiado de nuestro proceder, podemos a
las cosas de poca importancia ceder la razón a los
demás. Porque debemos ser siempre amables y
cariñosos, razonables y condescendientes. Conceder a
los demás la misma libertad que reclamamos para
nosotros.
-
Tratad de ver qué es
mas meritorio que hagáis... y recordar que no se
deben juzgar las cosas por su aparente grandeza. Es
mas meritorio hacer una cosa pequeñita pero útil a
nuestro interior, dedicada a nuestra Presencia Yo
Soy, nuestro Ser Interno Superior, que una gran cosa
y de mayor apariencia (aunque inútil), de las que el
mundo llama buenas.
-
¿Qué es mas útil?...
Alimentar a un pobre es bueno, útil y noble; pero
alimentar su alma es todavía mas noble y más útil
que alimentar su cuerpo. Por muchas razones.
Pensemos aquello tan simple como que "el que da de
comer a un pobre mata su hambre por un día;
enseñarle a pescar, por toda la vida". Por otra
parte pensemos que lo de alimentar a alguien, pues,
cualquier persona con medios lo puede hacer, pero...
para alimentar su alma tan solo los sabios lo pueden
lograr. Y cuando seamos sabios nuestro deber es
ayudar a otros en el logro de la sabiduría.
-
No obstante, por
sabios que seamos, tendremos mucho aún que aprender
en este camino hacia la verdad, y por eso
precisamente es también importante y preciso el
discernimiento. Así se ha de elegir que es mejor que
aprendamos. Todo conocimiento será útil y llegaremos
un día a alcanzarlo, pero mientras poseamos tan solo
una parte de esta sabiduría, cuidaremos que ésa sea
la mas útil.
-
Dios es tanto
Sabiduría como Amor, y cuanta mas sabiduría
alcancemos, mas podremos manifestar a Dios. Así,
estudiemos, mas, en primer lugar, estudiaremos lo
que ayude mas a ayudar a los otros. Todo esto
pacientemente... no porque los hombres nos llamen
sabios, ni aún por la dicha de serlo, sino porque
tan solo el sabio puede ayudar sabiamente. (Por
mucho que deseemos ayudar, si somos ignorantes,
podremos hacer mas mal que bien).
|